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jueves, 1 de mayo de 2014


La Mentira Social

Carmen Quintero Russo

Ervin Goffman plantea que en cada sociedad los individuos conscientemente desempeñan diversos papeles sociales y usan máscaras al actuar en lugares públicos, para disimular lo que se es, o pretender ser lo que no se es.  Esto nos lleva a postular varias formas posibles de conducta humana entre las que destacan la honesta y sincera y la falsa y manipulativa.  En ambos casos las máscaras sociales utilizadas reflejan nuestras propias definiciones sociales con las que nos identificamos y en las que creemos.

Todo individuo en su quehacer cotidiano muestra máscaras o fachadas que le facilita la interacción con otros, de acuerdo a las normas y valores y sus apreciaciones de la realidad. La persona se mostrará a los demás no solo de acuerdo a su conveniencia, sino dependiendo  de cómo cree que los demás lo ven en relación a lo que hace y a su posición social.  Trata de actuar de acuerdo con lo que cree que esperan de él y a ocultar aquellas particularidades que pueden perjudicarles ante los demás. Para ello se buscan "cómplices" que les ayuden a ocultar, allegados que “siempre dicen sí”, sin importar las consecuencias.

El mundo social es mucho más complejo de lo que parece, ya que cada uno de nosotros trae su propia maleta de deseos, emociones, metas, recursos y falencias lo que lo hace uno y único frente a los demás y su circunstancia. Diariamente a lo largo de nuestra vida enfrentamos tanto lo cotidiano como lo fortuito, o lo inesperado. Ante todas esta situaciones, se reacciona, se supera y continúa la vida en gran parte con el apoyo de la cultura que nutre las representaciones colectivas y las definiciones sociales. Dicho de otro modo, nos movemos en universos relativamente conocidos según la experiencia propia y ajena (socialización).

Es dentro de este vaivén social que surge la mentira como otro elemento de la máscara social que utilizamos en la interacción social. Según el diccionario mentir es “decir algo que no es verdad con intención de engañar”. Pudiéramos verla como una especie de mecanismo que en algunos momentos mediatiza la interacción entre personas a través del engaño consciente por parte de alguno de los actores.

¿Por qué la gente miente? hay muchas razones, pero creo que podemos sintetizarlo diciendo que se hace por su conveniencia. Ese afán de engañar a otro ha existido siempre y la historia universal está llena de ejemplos. Ante situaciones de temor, por amenazas que afectan nuestro bienestar, de odio, compasión, envidia, egoísmo, por necesidad, como defensa ante una agresión o cuando el engaño les proporciona resultados positivos

El asunto es que la mentira dentro del marco de la interacción social aporta elementos conflictivos a la misma y resquebraja la confianza en la relación. Pero por otra parte, las relaciones humanas nunca van a ser totalmente transparentes, ya que el ser humano tiende a resguardar su intimidad en su relación con los otros a través del fingimiento, el disimulo y la mentira. Así como en la sociedad existe la desigualdad social, la sinceridad y la mentira también se manifiestan diferentemente entre los actores y ha conveniencia de los mismos.

Los momentos de nuestra vida no son iguales, los hay felices, tristes, triunfales o decepcionantes. Igualmente y de acuerdo con ellos reaccionamos y nos comportamos según sea el caso. ¿Qué parte de nuestro YO social se manifiesta? ¿Cuánto de nosotros dejamos aflorar para los otros? Ante ciertas situaciones y con ciertas personas mostramos ciertas facetas de nuestro interior (sentimientos, ansiedades, expectativas, decepciones, tristezas y alegrías), dependiendo del grado  confianza y de reconocimiento recíproco de la intimidad.

Por otra parte el desempeño de roles demanda conductas acordes con las características de cada uno y el uso de distintas máscaras sociales. Cada cual y en cada momento ha de valorar qué y cuánto de su intimidad quiere participar al otro.

 

Mayo, 2014

 

 

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